Ghost Recon Breakpoint – Análisis modo cooperativo

Todos los amantes del juego cooperativo estábamos muy pendientes del lanzamiento de Ghost Recon Breakpoint. Su predecesor, Ghost Recon Wildlands, se ha hecho un hueco en el top de este tipo de juegos durante los últimos años por su propuesta desenfadada y divertida, muchas veces sin llegar a pretenderlo. Fuera a propósito o no, Wildlands hacía cosas muy bien y otras no tan bien, pero era muy disfrutable en grupo.

Esta segunda parte nos sitúa en un ambiente distinto al de Bolivia, estamos en una isla usada como experimento tecnológico por una empresa llamada Skell Technology y nuestra misión es restablecer la comunicación y descubrir qué pasa ahí. En este análisis nos vamos a centrar en las características cooperativas del juego, aunque es cierto que Ghost Recon funciona como un todo y es difícil separar la campaña principal del modo cooperativo más casual.

Las primeras horas del juego transcurren, como es natural, aprendiendo todas las mecánicas y las posibilidades que tiene el juego. Nos enseñarán como se distribuye el mapa, el sistema de armas, el de objetivos y el árbol de habilidades en el que se nos da la opción de especializar a nuestro personaje en una clase determinada como médico, pantera o tirador. Nada nuevo bajo el sol lamentablemente, de hecho si eres conocedor de los juegos de Ubisoft vas a encontrar cosas de The Division, Assassin’s Creed o Far Cry en este juego. Todos esos títulos tienen cosas muy positivas en la que inspirarse, pero la idea de meterlas todas de manera forzada en un juego no tiene por qué ser acertada. Esa es la sensación que da este Ghost Recon Breakpoint en sus primeras horas, pero aun así tienes ganas de seguir, progresar a tu personaje y juntarte con más gente para exprimir el mundo al máximo.

El mapa es extenso y está dividido en zonas que tenemos que ir descubriendo. Podremos activar o desactivar la interfaz a placer, en ella aparecen los objetivos de las misiones activas y el minimapa abajo a la derecha. El terreno prácticamente te obliga a estar activando continuamente el minimapa, ya que te vas encontrando lugares con elementos que investigar o grupos de enemigos cada pocos minutos, además de indicarte dónde están tus compañeros de escuadrón en el que podéis estar hasta 4 personas. La distancia de dibujado del juego no es muy grande, y la cámara está bastante pegada al hombro del personaje, así que si vas a ciegas es muy probable que te topes con un grupo de enemigos sin pretenderlo y te descubran.

¿Qué puedo hacer con mis compañeros para divertirme en un mapa tan amplio como el de Ghost Recon Breakpoint? Lo primero, y creo que indispensable, es estar comunicados por voz. Parece una tontería decir esto en un juego cooperativo, pero he probado partidas metiéndome en escuadrones públicos en los que la gente no activa el chat de voz y siempre tienden a ser un desastre y una pérdida de tiempo. Ir todos a por el mismo objetivo es la segunda condición para hacer de una partida a Ghost Recon algo disfrutable. Como he dicho encontraremos zonas con cajas que saquear o tablets que investigar para conseguir información cada pocos minutos, y esto te hace estar en continuo movimiento, por lo que el grupo debe mantenerse unido y comunicado. Estas zonas con premio pueden estar vigiladas por enemigos o no, y normalmente conseguiremos un arma o protecciones mejores para nuestro personaje. Al ser tan frecuente y haber tanta cantidad de armas y armaduras, finalmente lo único en lo que te preocupas es en llevar equipado lo de mayor nivel. Pierde el sentido cogerle cariño a un arma, mejorarla y hacerla tuya, porque en una partida es posible que hayas conseguido tres fusiles con mayor nivel, y lógicamente quieres equiparlos.

El juego quiere que el escuadrón se tome las cosas muy en serio, no como pasaba en Wildlands, que a veces jugabas más para ver qué cosa disparatada ocurría en esa partida. Ubisoft no quiere eso, quiere hacernos sentir que pertenecemos de verdad a un grupo de élite con roles distintos, y eso es muy difícil de conseguir. No digo que si tú y tus amigos lo tomáis muy en serio o tenéis nociones militares no vayáis a conseguirlo, pero en la mayoría de casos esta seriedad se va a ir al garete en pocos minutos, y eso el juego lo castiga. La estructura de las misiones, ya sean principales o secundarias, tampoco ayuda a tomarse esto con total seriedad. El complejo de recadero es permanente durante las misiones, en las que nos hacen volver dos y hasta tres veces hasta el que nos ha encargado la misión y nos vuelve a decir que necesita algo más. La falta de variedad e imaginación en las misiones secundarias es algo alarmante en Ghost Recon Breakpoint.

La movilidad conjunta entre los distintos puntos te empuja la mayoría de las veces a coger un helicóptero, dadas las grandes distancias. Es el medio de transporte más cómodo y más seguro para desplazarse a la hora de ir hacia el punto de la misión. Aquí el juego nos da dos opciones: marcarnos simplemente el punto al que tenemos que ir o darnos una serie de pistas de su ubicación y tener que encontrarlo, algo que ya encontrábamos en el Assassin’s Creed Odyssey. Es una buena opción para no ir con el piloto automático, pero algo menos creíble que en el juego ambientado en la Grecia antigua, porque aquí disponemos de tecnología avanzada y los drones campan a sus anchas por la isla. E más difícil de creer que no se pueda localizar un objetivo.

En conclusión, como juego cooperativo Ghost Recon Breakpoint puede que se haya tomado demasiado en serio a sí mismo y castigue mucho la falta de compenetración entre los miembros del escuadrón. Por la parte de las misiones, estas se hacen repetitivas y el único aliciente es subir a nuestro personaje de nivel y conseguir puntos de experiencia para mejorar las habilidades. Falta una narrativa sólida que nos haga interesarnos por el objetivo de la misión. Aun así es una experiencia disfrutable y que tiene que evolucionar con nuevo contenido, como su predecesor.

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